Frente a cámaras

Publicado en América Economía (Latam), el 29/11/2018

Acuérdate que estamos siempre en vitrina” era una expresión que utilizaba con frecuencia refiriéndome a temas de empleabilidad y marketing personal. Esa frase era una manera de decir que nuestro comportamiento, actitud, integridad, ética y valores, tanto en el mundo físico como en el virtual, en la vida personal como en la de negocios o trabajo, es siempre muy visible para todos, en todo momento. Y, por supuesto, nos toca actuar siempre con los mismos códigos de valores indistintamente del lugar o las personas con la que nos encontremos.

Hoy, la tecnología y sus constantes avances nos permiten reflexionar y replantear esa expresión: ya no estamos siempre en vitrina, sino frente a cámaras de video y en tiempo real. Y así, nos guste o no, vivimos siempre ante las cámaras y micrófonos de amigos, de no amigos, de terceros, de los lugares que visitamos, de las empresas donde trabajamos, de las calles y de la ciudad en general, permanentemente. En China, por ejemplo, el gobierno central ha implementado un sistema de reconocimiento facial para registrar a casi el 100% de sus más 1.300 millones de ciudadanos. Así, las autoridades podrán identificar en segundos a cualquier persona por su rostro, así se encuentre entre una multitud.

Que estamos siempre bajo cámaras nos obliga indiscutiblemente a sacar lo mejor de nosotros de manera responsable.

No digo que esta sea hoy la realidad en nuestro país ni que esa sea una situación ideal por un tema de nuestras libertades personales, entre otras razones. Pero sirve de ejemplo para sostener el punto y permitirnos reflexionar: ¿nos estamos comportando en cada momento de nuestras vidas con la conciencia muy clara de lo estamos haciendo o diciendo? ¿Actuamos con responsabilidad sobre nuestras palabras y acciones? ¿Entendemos con claridad que potencialmente cualquier cosa que hagamos o digamos podrá quedar grabada para siempre en algún lugar? ¿Reconocemos que tendrá un impacto ojalá positivo o quizá muy negativo en nuestra marca personal y nuestra reputación? Por eso, entre otras reflexiones: ¿qué estamos dejando ya grabado sea voluntaria o involuntariamente de nosotros, de nuestro trabajo o de nuestra vida personal?

Que estamos siempre bajo cámaras nos obliga indiscutiblemente a sacar lo mejor de nosotros de manera responsable, con nuestra mejor actitud y comportamiento, en todo momento, estemos con quien estemos.

Por otro lado, todos tenemos malos momentos, cometemos errores, nos equivocamos, nos ofuscamos. Somos seres humanos, con fortalezas y debilidades, pero nos toca, cada vez más, gestionar nuestras emociones, reacciones y sobre todo nuestra forma de actuar, siempre coherente con nuestros valores o tratar lo más que podamos. Y cuando nos equivocamos, enfrentar nuestros errores con valentía y humildad, encontrando maneras de reducir el daño causado a otros o a nuestra marca personal o reputación.

Como reflexión final, ojalá que estas nuevas tecnologías logren acabar con la impunidad de tantos que actúan sin integridad, sin ética ni valores. Sus actos serán expuestos a la vista de todos y la condena social, por decir lo menos, los hará pagar el precio por sus abusos, cuando no lo haga la ley.

Escribir estas líneas me ha despertado aún más la conciencia de la nueva realidad en la vida tan pública, frente a cámaras, en la que nos movemos, y ha reafirmado la importancia que tiene tratar de vivir siempre con total integridad, quede grabado o no grabado. Es un compromiso muy importante con nosotros mismos y nuestra marca personal. 

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