¿Es tiempo de cambiar de trabajo?

Publicado en el diario El Comercio (Perú), el 18/03/2018.

21% de los 2,499 profesionales y ejecutivos peruanos que respondieron la última encuesta de empleabilidad de LHH DBM Perú dice estar descontento en su trabajo. Lo preocupante de esta situación es que quienes así se sienten, estén muy probablemente trabajando sin ningún entusiasmo, ni pasión para cumplir con las metas o resultados esperados.

Habiendo acompañado a miles de ejecutivos y profesionales durante sus procesos de análisis de carrera, puedo citar algunas señales internas de que quizá sea tiempo de pensar seriamente en cambiar de trabajo y apostar por ser leal a uno mismo. Y aunque eso no parezca nada fácil de lograr, permanecer en un trabajo donde uno no está contento es un camino sin salida, que nada bueno trae y más bien, impacta muy negativamente en nuestro desempeño, nivel de empleabilidad, reputación y marca personal. Estos son algunos ejemplos de esas señales a tomar en cuenta:

Está aburrido, está sin retos ni montañas por conquistar, sin proyectos nuevos para desarrollar. Siente que no crece, que no aprende, que no desarrolla nuevas habilidades, que tiene poco estímulo intelectual.

Intuye que no hay futuro para asumir más responsabilidades, que está condenado a estar haciendo lo mismo por tiempo indefinido.

No le gusta el ambiente de trabajo, no es grato o positivo; los jefes o colegas no son amistosos, existe aislamiento.

Las responsabilidades son abrumadoras o incluso potencialmente peligrosas, que involucran connotaciones legales o judiciales. Tiene demasiado estrés, demasiado trabajo u horas excesivamente largas.

Tiene una mala relación con el jefe, con quien no hay química o peor aún, a quien ya no se respeta. No se siente reconocido o valorado por ese jefe o la organización en general.

Gana poco, o menos que los demás por hacer lo mismo y no ve perspectivas de mejoras en el corto o mediano plazo.

Siente que no aporta valor. O que nadie valora su aporte.

Trabaja en una organización que no invierte en personas, ni en tecnología o peor aún, donde no se respeta a la gente, no se respetan los valores ni hay corrección.

No le gusta lo que hace, no le gusta la empresa, no lo mueve la misión. Se siente desengañado, desilusionado del encargo, la posición, del jefe o la empresa.

El objetivo es claramente encontrar una nueva posición alineada a nuestras expectativas de crecimiento y desarrollo, a lo que nos gusta hacer, disfrutamos haciendo y podemos hacer bien. Y no parar hasta encontrarlo, aunque pueda demorar. El reto es salir al mercado laboral, teniendo en cuenta que, de ser posible y ético, es ideal buscar un nuevo trabajo mientras se mantiene el actual. Para ello, es vital comprometerse a cumplir con las metas y objetivos por los que nos pagan y hacerlo con mucho respeto al actual empleador, a nuestros compromisos y encargos asumidos. Y eso no solamente por obvias razones éticas y de corrección profesional, sino porque nuestras referencias y recomendaciones futuras dependerán de ello. ¡Y sí, merecemos darnos la oportunidad de encontrar un trabajo que despierte nuestro entusiasmo y pasión!

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