¿Cómo avanzas en desarrollar tus habilidades humanas?

Publicado en América Economía, 28/02/2020

Ya lo sabemos: muchos trabajos serán sustituidos por máquinas y robots.

Según el informe “Global Robotics”, del banco HSBC, China lidera el ránking mundial de quién tiene más robots industriales. Según las estimaciones, en 2019 sumó unos nuevos 300.000 robots en sus fábricas, cifra equivalente a todos los robots registrados a nivel mundial hasta el momento. Ya que la tecnología reemplazó y seguirá reemplazando muchas tareas mecánicas, las organizaciones nuevamente -y en algunos sectores, más que nunca- necesitarán y valorarán lo humano, aquello que nos permite integrarnos, fidelizarnos, acercarnos a los clientes y colaboradores, inspirarlos, apoyarlos y darles todo lo que las máquinas no les pueden dar.

Entonces, más allá de nuestros conocimientos técnicos, gerenciales o especializados, el mercado laboral valora cada vez más la madurez, el coraje, el carácter y el temple para enfrentar los retos y riesgos del mundo del trabajo; la lucidez para entender la realidad completa y compleja de las cosas, la capacidad de liderar con integridad, de trabajar en equipo, de comprometerse con pasión con la empresa, el propósito y la misión. La habilidad y disposición de ir más allá de los que nos piden, de ser asertivos y, sobre todo, flexibles y adaptables a lo nuevo. A no tener miedo a lo desconocido o diferente, a abrazar la diversidad y la tolerancia; a entusiasmarse por los retos, a mirar las cosas desde perspectivas frescas, pero con pensamiento crítico, y también a ser capaces de soñar nuevas soluciones con creatividad y libertad de prejuicios, creando realidades antes no previstas.

Y, por supuesto, poder y estar dispuestos a apoyar a los demás, a colaborar desinteresadamente, a disfrutar el momento y aportar buena vibras a quien lo necesita. De ser capaces de comunicarnos apropiadamente y transmitir nuestras ideas y aportes a muchos si es el caso, sin amilanarnos ni achicarnos por falta de técnicas de hablar en público o de escribir y redactar correctamente. A dar energía y de tenerla en abundancia para abordar los retos con entusiasmo, mucha curiosidad y, asimismo, con ambición de mejora y crecimiento.

Todos estos talentos y habilidades jamás podrán ser sustituidos por la inteligencia artificial ni por lo mecánico, y las organizaciones líderes lo tienen claro. También serán importantes otros atributos como vivencias, idiomas y “mundo”; actualización cruzada, relaciones interpersonales donde cada interacción es validada y valorada, la actitud positiva en general, en todo momento, con genuina calidez y autenticidad. Y, por supuesto, sólidos valores y una ética inquebrantable. Eso quizá debería haber sido lo primero en mencionar, ya que es siempre el punto de quiebre.

Estas habilidades humanas, entre varias otras no mencionadas, pero igualmente importantes, nos hacen mejores emprendedores y también ejecutivos y profesionales mucho más empleables. La apuesta es abocarnos a desarrollar proactiva y responsablemente estas competencias “menos tangibles o cuantificables”, pero cada vez más valoradas, reconocidas, buscadas y valiosas.

Y las habilidades humanas seguirán cada vez más valiosas a medida que lo humano, en un efecto pendular, retoma su valoración frente a lo mecánico o digital, como el inseparable complemento al entrenamiento formal, a la actualización permanente en nuevas tecnologías y desarrollos digitales. El desarrollar estas habilidades blandas asertivamente será nuestro valor diferencial clave. Entonces, toca preguntarnos: ¿cómo avanzamos en desarrollarlas?

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