¿Eres un saboteador silencioso?

Publicado en diario El Comercio (Perú), el 27/10/2019

Las múltiples olas de cambios que viven las organizaciones en sus esfuerzos por crecer, ser más eficientes y competitivos, dejan muchas veces, consecuencias no previstas. 

Una de ellas es la de los saboteadores silenciosos. ¿Quienes son ellos? Son personas que vienen sobreviviendo las olas de cambio, es decir, mantienen sus puestos de trabajo, aunque éstos pueden haber cambiado significativamente. Extrañan la manera de trabajar de antes y les cuesta adaptarse a los nuevos estilos de hacerlo. Extrañan también a los compañeros que pudieron haberse ido como consecuencia de los cambios, sienten que tienen más trabajo que antes, pero hay menos gente para hacerlo y no necesariamente comprenden las razones de los cambios. Nadie les ha explicado bien los beneficios de los cambios para ellos o sus carreras y sienten que lo que pasa no es positivo para ellos en el corto o mediano plazo.

Por todo esto, su nivel de compromiso con la organización, el propósito, el jefe, la misión o los resultados decae considerablemente. Su mirada y su energía no está puesta en el mercado, los clientes o la competencia. Está puesta en lo que pasa dentro de la organización, los riesgos de nuevos cambios y los temores que todo este les producen. Muchos se sienten deprimidos en el trabajo, es decir, no trabajan con intensidad, creatividad, entusiasmo o pasión. Van a trabajar y tratan de poner buena cara, pero tienen miedo y saben que deben cuidarse: no confían en sus gerentes como antes, creen que a ellos tienen poco interés verdadero en el bienestar de su gente, más allá de los resultados que éstos puedan producir.

Y todo esto quizá porque muchas veces, ante la necesidad de trasformar rápidamente a las organizaciones, se pone todo el foco de atención en procesos y cifras y poco en las personas que tienen que hacerlas pasar. Se mira a las personas desde una visión administrativa y numérica de RRHH y se tiende a empatizar poco por sus sentimientos y emociones.

¿Son malos elementos los saboteadores silenciosos? No, no lo son ya que sus intenciones no son malas, pero, de hecho, involuntariamente sabotean los resultados, las posibilidades de éxito y la velocidad de las iniciativas de cambio. ¿Son rescatables? Si lo son, pero necesitan de líderes genuinamente interesados en ellos, en darles validación e información, muchas oportunidades de comunicación y de practicar nuevos comportamientos. Líderes, formales o informales capaces de expresarles reconocimiento ante las pequeñas victorias, de tratarlos en todo momento con justicia y respeto y de darles mucho salario emocional, validando y legitimando que los cambios, que pueden ser oportunidades de crecimiento y desarrollo para algunos, son amenazas reales que generan incertidumbre , preocupación y hasta angustia a muchos otros.

Ante cambios y transformaciones nos toca también preguntarnos a nosotros mismos ¿cuáles son nuestras reacciones y actitudes frente a ellos y cómo pueden estar impactando, para bien o para mal, a la organización y a nuestros colaboradores? Y preguntarnos también con alguna frecuencia: ¿qué puedo hacer yo para apoyarlos?

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