Ideas para un mucho mejor nivel de empleabilidad en 2019

Publicado en la revista América Economía, el 27/02/2019

A propósito de las fiestas de fin de año, las redes sociales estuvieron llenas de saludos, buenos deseos y frases inspiradoras para 2019. Muchas se focalizaban en recetas mágicas para ser exitosos y parecían prometer que el éxito vendría solo por deseárnoslo unos a otros sin enfatizar que la satisfacción, el desarrollo y el crecimiento profesional al que tanto aspiramos solo llegan con trabajo arduo y constante.

Con la llegada de la inteligencia artificial y otras tecnologías disruptivas, más que nunca nos toca tener un plan con estrategias claras y diferenciadoras para lograrlo. En 2019 las empresas seguirán esforzándose por crecer, entrar a nuevos mercados, desarrollar nuevos productos, ser más innovadoras y más digitales. Estarán en permanente estado de cambios en la lucha por competir, sobrevivir, ganar. Ninguna podrá garantizarnos que tendremos trabajo todo el año.

Solamente un alto nivel de empleabilidad puede mejorar nuestras posibilidades de tener demanda continua por nuestros servicios profesionales, en esa empresa o fuera de ella. Es decir, solo teniendo más
“jale profesional” y una excelente reputación y marca personal, tendremos más y mejores opciones de trabajo, crecimiento y éxito profesional en un ambiente tan movido y cambiante. Es clave tomar plena conciencia de eso. Pocos lo hacen.

Pero mantener un alto nivel de empleabilidad es todo un desafío. Tener alta demanda por nuestros servicios profesionales requiere de mucho foco en nuestra vigencia y relevancia y sobre todo en nuestra capacidad, voluntad y disposición para generar resultados medibles, cuantificables y relevantes, resultados que agreguen valor y que importen, que contribuyan y sean reales.

Lograr un alto nivel de empleabilidad requiere también manejar nuestra carrera de una forma siempre empresarial.

Lograr un alto nivel de empleabilidad requiere también manejar nuestra carrera de una forma siempre empresarial, con la lucidez de quien sabe que vive de vender sus servicios y que depende de la satisfacción de sus Chentes para crear el flujo de demanda por ellos para sostener una empresa de vida, competitiva y sostenible. Y manejarla con la actitud de quien ama su negocio/carrera y vive apasionado por ella, su crecimiento, sus avances, sus novedades, sus resultados. Y recordar a diario que, si trabajamos en una organización a tiempo completo, tenemos un solo cliente, y ese único y valioso cliente debe ser cuidado
con sumo esmero y atención, con compromiso y dedicación.

Para eso nada como despertar en nosotros una muy buena actitud de servicio y empatía hacia todos con quienes interactuamos y ese espíritu competitivo por ofrecer la mejor calidad de trabajo que podamos. Idealmente, la mejor calidad del entorno local y, por qué no, regional e internacional. Que nuestra oferta de servicios satisfaga plenamente a quienes los compren para así lograr su satisfacción, su lealtad
y ojalá su compra repetitiva en el tiempo. Eso sin asumir jamás que esa demanda será segura de por sí.

Mantenernos actualizados y vigentes, sin quedarnos nunca atrás y aprendiendo más rápido y con mejor foco es también clave. Y sentir realmente que el trabajo que tenemos -buscando tener- es nuestra
oportunidad de demostrar la calidad de nuestros servicios, la esencia de nuestro carácter, nuestros valores y nuestra actitud de colaboración, con automotivación permanente. Bien alineados con quien
compra nuestros servicios, sus necesidades y expectativas. Sin quejas ni excusas.

¡No será gratis, hay mucho por hacer!

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