Yo voy por la medalla de oro, ¿y tú?

Publicado el 06/05/2017 en la Revista Aptitus


“Así como en la vida y los negocios, existen cuatro tipos de deportistas que asisten a los Juegos Olímpicos, pero solo uno logra la presea dorada: el que sueña y se apasiona por alcanzar sus metas”

Hay una pregunta que es una constante en las presentaciones que realizo: ¿quiénes alcanzan el éxito profesional? Son varios los factores que permiten alcanzarlo, pero hay uno que en mi experiencia —trabajando con más de 8.000 ejecutivos en mis casi 25 años en LHH DBM Perú— es fundamental: tener metas y objetivos claros; y estos, definidos con ambición. ¿Cómo querer obtener el éxito si no se tiene claro lo que se quiere y desearlo con pasión? En un congreso internacional escuché a un presentador excepcional: el entrenador del equipo olímpico de esgrima de los EE. UU. Él nos contó lo que había aprendido en el mundo de los competidores olímpicos, gente muy talentosa y competitiva. Y por eso nos instó a prestar atención a lo que cada quien dice de sí mismo y de sus objetivos de vida. En un equipo de campeones, nos dijo, cada quien llega exactamente adonde se ve llegar. Existen cuatro tipos de competidores, comentó. Uno de ellos, desde muy niño, tiene el sueño de ser olímpico. Entrar a la ceremonia de inauguración de las olimpiadas con la bandera de su país flameando delante de él, pasear uniformado con los colores de su patria, caminar con la música de su himno nacional frente a una multitud de gente vitoreando a sus equipos, soltando globos y tirando picapica. Este es un gran deportista, dedicado y trabajador. Lo que quería era ser olímpico y cumplió su sueño. Otro es el que se ha propuesto, desde muy joven, llegar a la final. Ser medallista olímpico y estar en el podio. Ha entrenado, como lo hacen todos los deportistas destacados, día y noche. Este, generalmente, consigue la medalla de bronce. Hay otro que va a las olimpiadas sabiendo, desde su fuero interno, que quiere estar en el podio y hará su mejor esfuerzo por ganar la medalla de oro. Él consigue la de plata. Pero hay otro, el cuarto, que ha descubierto todos los secretos de su disciplina, los ha practicado, no discute ni siquiera consigo mismo, solo sabe una cosa: no va a las olimpiadas para nada menos que para lo que se entrenó: la medalla de oro. Y se la lleva.

Son cuatro personas, quizá con el mismo talento y similares condiciones deportivas. Tienen la misma disciplina y dedicación, la misma pasión. La diferencia estriba en lo que cada uno escoge lograr de antemano, porque finalmente uno logra lo que decidió tener desde el principio, lo que se atrevió a soñar para sí mismo. Entonces, logran el éxito los que saben lo que quieren de antemano, y se preparan y se esfuerzan por lograrlo. Aquellos que se atreven a soñar para sí cosas grandes. Soñar en grande es una parte importante en el éxito de una persona. Finalmente, vale la pena abrir la mente e imaginación y trabajar arduamente en ese sueño. Nuestras aspiraciones están delante de nosotros, listas para que salgamos a su encuentro. Lo que es yo, voy por la medalla de oro, ¿y tú?

Imagen: Google Images

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