¡Visualizando tu éxito!

Publicado en el diario El Comercio (Perú), el 03/02/2016

Cada año nuevo tenemos la oportunidad de reescribir varios aspectos de nuestra vida. Y si bien suena casi a un cliché, tenemos 350 días todavía en blanco para avanzar en lo que nos proponemos. Son muy pocos los que invierten el tiempo que toma en hacerlo. Los que sí se sientan y visualizan sus objetivos para el año con claridad, optimismo y confianza -y los escriben- normalmente los consiguen.

Existen muchas ‘técnicas’ de visualización. Hay una en particular que me gusta mucho, y aquí la comparto: en un momento de calma y serenidad, me concentro en pensar e imaginarme que estoy viviendo un momento de triunfo importante para mí, en un año como el actual.

Me imagino que ya es enero de 2017. Y que estoy feliz y muy contenta celebrando haber logrado una de mis metas importantes -que puede ser una meta personal, familiar o profesional-. Y aquí defino y me explico en todo su detalle y complejidad esa meta u objetivo. Me concentro en sentir la emoción que percibo al haberla conseguido, saboreando esa fantástica sensación de éxito por completo, imaginando todo lo que rodea o impacta el momento de mi celebración.

Imagino con quiénes estoy y me esfuerzo por ver sus caras, por sentir dónde estamos, por mirar qué vestimos, a qué huele el ambiente, qué música se escucha a lo lejos, qué estamos comiendo o bebiendo. Y realmente trato de meterme en ese momento y de sentirlo muy real, muy presente, muy tangible. Y, por supuesto, trato de disfrutarlo lo más posible: ¡Es una celebración! Luego, sin perder demasiado tiempo, escribo todo lo que recuerdo haber sentido de ese momento creado por mi imaginación, con todos los detalles ya mencionados. Casi como quien escribe con apuro un sueño que no se quiere olvidar. En el momento de escribir la visión o el sueño de éxito es vital hacerlo en tiempo presente. No en condicional ni en futuro, sino en tiempo presente.

Luego viene la segunda parte de esta técnica: visualizar un momento de éxito importante en enero de 2021. Y para imaginar ese momento, dejo volar mi imaginación mucho más libremente; total, faltan cinco años en los que mucho se puede lograr y avanzar. Y me animo a soñar más grande, a volar más alto, a tomar más riesgos y a hacer apuestas más grandes, con más ambición de la buena. Porque sí, porque cinco años dan mucho más espacio para hacer y lograr muchas cosas, que quizá hoy me parecen todavía poco probables.

Otra vez me concentro en ver y sentir el escenario completo y repito lo anterior, sintiéndome muy presente en esa realidad futura que empieza a existir primero en mi mente como primer paso para ser de verdad. Es mi sueño, es muy personal, es muy mío, y es confidencial si asi lo quiero y por qué no, muy ambicioso y muy claro.

Con estas dos visualizaciones ya escritas, lo siguiente es hacerme cuatro preguntas claves: ¿qué tengo que seguir haciendo para lograr este sueño?, ¿qué tengo que dejar de hacer?, ¿qué tengo que empezar a hacer? y ¿qué tengo que evitar?

Estas preguntas me ponen en ruta hacia lo que quiero lograr. Lo siguiente es casi obvio: definir la estrategia y los plazos y ponerme a trabajar con mucha pasión en mis metas escritas. Y trato de hacerlo con apertura hacia lo que la vida trae, como cambios de planes, sorpresas, oportunidades y el ocasional traspié.

No espero más, me siento ya mismo a volver a hacer mis visualizaciones de éxito favoritas con optimismo y fe. Además, hacerlas me ponen de muy buen humor y me levantan el espíritu. ¡Sé que así empiezo a construir mi futuro soñado!

Ver artículo



PUBLICACIONES RELACIONADAS
Ago
30
El Comercio

Publicado en diario El Comercio (Perú), el 30/08/2020 Siempre he observado cómo nuestra mirada al futuro, cercano o distante, está tan impactada por nuestro estado de ánimo. El miedo o la incertidumbre reducen nuestro horizonte futuro significativamente. Con miedo, la mirada es casi sólo al…

May
29

Video publicado el 29/05/2020 en el #FacebookLive de Gestión Te invito a ver este webinar que realicé junto a Jimena Mendoza, gerente general de LHH DBM Perú, en donde compartimos estrategias, herramientas, ideas y consejos prácticos para mejorar sus posibilidades de encontrar trabajo o recolocarse,…

Feb
28
América Economía

La tecnología reemplazó y seguirá reemplazando muchas tareas mecánicas, por ello las organizaciones necesitarán y valorarán lo humano, aquello que nos permite integrarnos, fidelizarnos, acercarnos a los clientes y colaboradores, inspirarlos, apoyarlos y darles todo lo que las máquinas no les pueden dar.